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Carmelo Patti: “tenemos que tomar el vino que nos gusta a nosotros”
Carmelo Patti: “tenemos que tomar el vino que nos gusta a nosotros”

Carmelo Patti: “tenemos que tomar el vino que nos gusta a nosotros”

¿Sueles guardar tus vinos?

Con esta pregunta, Carmelo Patti recibe a cada persona que visita su bodega. El bodeguero es una de las figuras más queridas de Mendoza, conocido por su generosidad y su amor al vino.

En 1989, cuando yo apenas nacía, Patti elaboró su primer vino. Un Cabernet Sauvignon, en la Bodega Viña de Pérez Cuesta. Con esta mezcla de historias de vida y de vino guía la visita. En persona, ojo a ojo, lleno de brillo y una sonrisa en el rostro.

De su producción sólo salen vinos tintos. Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Malbec. Un Gran Assemblage (47 % Cabernet Sauvignon, 25 % Malbec, 20 % Merlot, 8 % Cabernet Franc). Todos ellos son vinos de crianza. 2018, 2015, 2013, 2008, 2006… ese es el tipo de vino que le gusta, y por eso lo produce. Una y otra vez, repite: tenemos que beber el vino que nos gusta a nosotros.

 

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Tras un recorrido por la bodega, nos reunimos en una pequeña sala, con algunos vinos separados para la cata. Nos enseña cómo abrir los vinos, qué hacer si se atasca el corcho, cómo regular la temperatura. Cuenta más historias. Intenta sacar historias de los demás: se interesa por la producción de vino blanco de un par de viticultores canadienses, quiere conocer el trabajo de todos, pregunta por los vinos que nos gustan, las bodegas que visitamos, los vinos que compramos.

Poco a poco, el grupo se dispersa: la gente pasa por la tienda, compra una botella o dos, y sigue su camino. Mi Uber llega tarde, entonces charlamos unos minutos. No se imagina lo que le pasa a la gente que huye de Ucrania: se van a otro país, sin conocer el idioma ni nada… Le cuento que mis bisabuelos llegaron a Argentina desde España y que, por casualidades varias, nací en Brasil pero desemboqué en Argentina. Me dice que es italiano: llegó en barco cuando era niño. Dice que sus padres y tíos no hablaban nada de español: sólo dialecto. Sin embargo, tomaban mate todos los días. Él, en cambio, sólo habla español, pero no le gusta tomar mate. Le gustan las bebidas frías y el vino tinto de guarda.

Tanto la visita como la degustación son gratuitas. Una visita imprescindible para los amantes del vino, las historias y la buena conversación.

Consulte nuestra Guía de Bodegas Argentinas para visitar en Mendoza.

Micaela Redondo